Archivos para 14/10/07

Adios al ayer.

Siempre me han dicho que los tiempos pasados eran mejores. Creo que tiene razón. De un tiempo a esta parte, me he dado cuenta que estamos cambiando, ya no existe ese romanticismo de antaño. Para que hablar de la profundidad en los valores. Hoy, las conversaciones cotidianas de la gente se centran en temáticas tan vagas, superficiales y planas como una hoja. No existen matices. Nos preocupamos y centramos nuestra atención donde no deberíamos hacerlo, dejando en un segundo plano temáticas que abordan problemáticas sociales importantes. Quizás ese sea nuestro mecanismo de defensa como sociedad, cerrar los ojos, y vivir en otro mundo. Nos estamos transformando en “Individuos Desechables”, personas cambiantes, nuestros pensamientos están encumbrados en una montaña rusa que esta en constante movimiento, y fija en un eje.

 

¿Estamos a tiempo de cambiar esta situación?, ¿Como nos volvemos a cautivar con el ayer?. Quizás nunca sabremos las respuestas a estas preguntas.

 

[K!]

La reunión del fútbol.

Bueno así son las cosas del fútbol, dirían algunos, otros en cambio, dirían, todo pasó por el árbitro. Bueno que importa ahora, jugamos mal, nos hicieron 2 golazos, nos expulsarón a jugador y sería. En realidad no voy a hablar de lo que pasó dentro de la cancha, sino del ritual que ocurre fuera, en nuestras casa.

Siempre cuando iniciamos un proceso “eliminatorio”, las expectativas están por las nubes, estos asuntos al chileno lo motivan, le genera ilusiones, pero a la postre nunca pasa nada, nos golean, vienen los dublinazos, los puerto ordazos, en fin. Los partidos de la roja, siempre son el punto de encuentro con los amigotes. Su buen asado, unos brebajes locos y su tonta tele, son los mejores compañeros para estos encuentros. Algunos llegan con la roja en el pecho, mientras otros son más cautos. Otros se convierten en DTs y dan una serie de instrucciones que solo ellos se entienden. También están los que relatan y discuten todo el partido con el árbitro, como si éste los escuchara. Los minutos corren y los ánimos van bajan, el carbón se va apagan y los vasos cada vez se ven más vacíos, las caras, que en un comienzo eran de ilusión y expectativas, ahora son de nervio. Llega el pitazo final, y la decepción es la de siempre, y los típicos comentarios van aflorando, “¡el arbitro fué, huevón, como era uruguayo!”, “¡Son como la callampa estos huevones!”, en fin.

Pero para el próximo partido, se va repetir este ritual, y las amarguras desaparecen, y las ilusiones vuelven a nacer. Esa es la gracia que tiene el fútbol, nos junta, nos ilusiona, nos pone nervio, nos saca todos esos sentimientos, aunque solo sea por 90 minutos.

Por eso “Yo creo en la ROJA, digan lo que digan.”

[K!]