
Para los que viven en santiago, este relato se les va a hacer familiar. Eran aproximadamente las 10 de la mañana, estaba parado donde mismo, Tobalaba, esperando cualquier micro que le llevara a la U, bueno tiempos esos, donde las micros abundaban. Desde el horizonte se va aproximando la 206 a toda maquina. Es aquí donde comienza una experiencia bastante curiosa.
Me subí rápidamente a la maquina. Pago, y me dirijo a tomar posiciones para este viaje. Al mirar hacia los asientos de la micro, casi el 60% de los pasajeros iban durmiendo, moviendo sus cabezas al ritmo de los hoyos y pegándole cabezazos al vidrio, mientras que el resto iba enchufado escuchando sus dispositivos personales de música, mas conocidos como mp3. Comencé a caminar por la micro, esquivando los obstáculos típicos y haciendo el quite a la gente. De pronto veo 2 asientos libre, uno al medio y otro al fondo. Mi raciocinio en ese momento fue: “Si me siento al medio, típico que aparece una vieja wna, que me va a mirar con cara de perro degollado, diciéndome dale el asiento cabro wn”, o “si me siento atrás quizás no me lo pidan, además que van 2 flaites. ¿y si me flaitean?, mmm no wn, tenis puros cuadernos… en realidad. ¡Atrás entonces!”. Un análisis simple. Avance entre la multitud y me senté entre los 2 flaites, como los choros ¿o no?. Al poco transitar, me percate que algo andaba mal. Ambos sujetos iban dormidos y “fermentando”, ojo eran las 10 de la mañana. Al parecer había sido una mala elección irse atrás. Me quede “aguachaito” entre los 2, cuando de repente uno de ellos despierta, y se gira hacia el lado de la ventana, yo no veía lo que estaba haciendo así que no le preste importancia. Hizo aquel movimiento al menos 3 veces. Pero de pronto, “CHAN, CHAN-CHAN, una frenada repentina del chofer, y un liquido viscoso se asoma entre mis piernas, adivinen que era, jaja, al que se imagino vómito, esta en lo correcto. En realidad tenía un aspecto a cerveza la cuestión. Lo único a lo que atine fue a levantar los pies y dejar que el líquido fluyera bajo mi. Eso no fue todo luego los perlas se me empezaron a “acurrucar” en mis hombros los muy cochinos!. Después de esa muestra de cariño, salí arrancando de aquel lugar.
Moraleja: A veces es bueno ser cordial y darle el asiento a los mayores, por mas que te pongan caras de poto.
[K!]
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