Archivos para la Categoría 'Vivencias'

Descubrir internet a los 50.

Debe ser súper impactante descubrir internet, no a los 24, ni a los 27, que en  muchos casos suele pasar, dado que internet es medio relativamente nuevo, pero llegar a descubrirlo a los 50!!, Demonios!!. Es un cambio que los deja mirando al techo ante tanta cosas extraña que hay hoy por hoy. En cambio uno a los 20, ya es un maestro del www, del fotolog, de las caritas del messenger, del post, una bala del teclado. Esta gente se emociona con saber que tienen un mail, wn!, y se quiebran cuando ponen como usuario al mail su nombre y les resulta altiro, dejando salir esa expresión espontánea, “JA, soy Único”, ¬¬ , más aún cuando reciben el primero, que es el que te manda el proveedor del servicio (estos que llevan como titulo Gracias por preferir Yahoo!…)… Lo que es más aún, se encierran en la pieza con el computador a la espera que pase algo, y solo sale al baño y a asaltar el refrigerador. Responden todas las cadenas que le mandan, mas encima se dan el tiempo de contestar las 50 preguntas del maldito cuestionario y reenviarlo creyéndose la maldición que les va a caer si no lo responden. Abren todos los Power Point, que le mandan sus compadres que andan en las mismas, y te invitan a ver juntos el chiste, cuando uno ya lo a visto 5000 veces antes. Le cuenta a sus amigos sus aventuras en LatinChat, con las chicas, que conocieron a una rubia, de ojos azules, lo que no saben es que no todo lo que brilla es oro, más si se trata de internet.

Todo se transforma en una odisea, cuando estos “adultos”, que en oportunidades se comportan como niños cuando están frente a internet, tienen algún problema con algún programa, o que se le cayó internet, por que no funciona esto, y te dicen cosas como, ” pero si las lucecitas están prendidas tiene que funcionar esta cosa”, “mira, mira si el micrófono esta enchufado, debe estar bueno”… ellos no comprenden que hay que instalar las cosas, que existen drivers en fin.

El único consejo para esto es, paciencia, y dejarlos que conozcan internet tranquilos, por que o si no se taíman mas encima.

Saludos. 

[K!]

 

El flaite y su sopresa.

Para los que viven en santiago, este relato se les va a hacer familiar. Eran aproximadamente las 10 de la mañana, estaba parado donde mismo, Tobalaba, esperando cualquier micro que le llevara a la U, bueno tiempos esos, donde las micros abundaban. Desde el horizonte se va aproximando la 206 a toda maquina. Es aquí donde comienza una experiencia bastante curiosa.

Me subí rápidamente a la maquina. Pago, y me dirijo a tomar posiciones para este viaje. Al mirar hacia los asientos de la micro, casi el 60% de los pasajeros iban durmiendo, moviendo sus cabezas al ritmo de los hoyos y pegándole cabezazos al vidrio, mientras que el resto iba enchufado escuchando sus dispositivos personales de música, mas conocidos como mp3. Comencé a caminar por la micro, esquivando los obstáculos típicos y haciendo el quite a la gente. De pronto veo 2 asientos libre, uno al medio y otro al fondo. Mi raciocinio en ese momento fue: “Si me siento al medio, típico que aparece una vieja wna, que me va a mirar con cara de perro degollado, diciéndome dale el asiento cabro wn”, o “si me siento atrás quizás no me lo pidan, además que van 2 flaites. ¿y si me flaitean?, mmm no wn, tenis puros cuadernos… en realidad. ¡Atrás entonces!”. Un análisis simple. Avance entre la multitud y me senté entre los 2 flaites, como los choros ¿o no?. Al poco transitar, me percate que algo andaba mal. Ambos sujetos iban dormidos y “fermentando”, ojo eran las 10 de la mañana. Al parecer había sido una mala elección irse atrás. Me quede “aguachaito” entre los 2, cuando de repente uno de ellos despierta, y se gira hacia el lado de la ventana, yo no veía lo que estaba haciendo así que no le preste importancia. Hizo aquel movimiento al menos 3 veces. Pero de pronto, “CHAN, CHAN-CHAN, una frenada repentina del chofer, y un liquido viscoso se asoma entre mis piernas, adivinen que era, jaja, al que se imagino vómito, esta en lo correcto. En realidad tenía un aspecto a cerveza la cuestión. Lo único a lo que atine fue a levantar los pies y dejar que el líquido fluyera bajo mi. Eso no fue todo luego los perlas se me empezaron a “acurrucar” en mis hombros los muy cochinos!. Después de esa muestra de cariño, salí arrancando de aquel lugar.

Moraleja: A veces es bueno ser cordial y darle el asiento a los mayores, por mas que te pongan caras de poto.

[K!]

El día que me sentí “Pokemón”.

Nunca antes me había sentido de esta manera, y para ser sincero fue casi una “experiencia religiosa”. Hace un par de noches, salí de mi casa, como ya es tradicional todos los fines de semana, sin imaginarme lo que estaba por ocurrir (Ooh!). Cuando recién llevaba algunos pasos fuera de ésta, aparecieron de algún lado oscuro, un grupo de alrededor 10 pokemones, quienes me interceptaron de manera efusiva. Mi primera impresión fue “D`OH”, “Caspitas”, “Rayos y centallas”, “Margaret”, “Chucha”!!!. Yo frente a una manada de pokemones salvajes sedientos de perreo chacalonero. De inmediato el líder de dicha manada alzo la voz y me pregunto (voy a tratar de interpretar de mejor su dialecto y onomatopeyas). “Compare, no cacha na donde es la fiesta”, a lo que respondí, “No, wn!”, para ser sincero si sabia donde habia una fiesta, pero para no seguir cruzando palabras con estos seres, les dije que no. Pero no resulto mi técnica y el líder pokemón prosiguió, “Shaaa, andan con puros trucos estos locos, ta tejible de muerta la wea, por que no apaña con nosotros socio y vamos pa la otra, así somos caleta y pagamos menos”. Con esto mi asombro aumento por dos cosas. La primera por el dialecto que usan, rápido y plagado (como ellos) de muletillas, y lo segundo, por que me confundieron con uno de ellos. Eso creo que fue lo que mas me llamo la atención.

Moraleja, si no eres pokemón, y tampoco lo quieres ser, no te vistas con zapatillas de skater, jeans, polerón con capuchón, (o al menos con todas estas prendas juntas), por que puedes ser confundido con uno de ellos. Ese día yo andaba vestido de esa manera…

[K!]

¡Vamos avanzando hacia atrás!

Esta semana me toco vivir un día de furia en el vapuleado Transantiago. Era cerca del medio día. Me dirigía a clases. Tome el escaso troncal 406, sin saber que ese viaje me haría reflexionar acerca del sistema de transporte de la capital.

Estaba arrinconado en el acordeón del bus, a mi alrededor decenas de personas, mucha de ella hartas de este sistema, y con razón. A medida que avanzaba el trayecto, mas y mas gente ingresaba y mi pequeño espacio cada vez se iba haciendo más pequeño. Frente a mi iba colgando un argentino, que como extranjero miraba con asombro la situación dentro del bus. En una de las paradas entro una señora por una de las puertas traseras del autobús, tenia aproximadamente unos 50 años. Al rato y al sentirse dentro de una lata de sardinas comenzó a disparar en voz al en contra del gobierno, de Bachelet, de los ministros, hasta de la corte suprema, que realmente no se que tenían que ver en el baile, y también los queridos senadores y diputados. Fue en ese momento cuando los animos se encendieron, el autobús comenzaba a convertirse en un ring. Los murmullos cada vez se escuchaban mas fuertes, los garabatos comenzaban a asomarse.

El conductor decía en voz alta la típica frase: – ¡Vamos avanzando hacia atrás!, Por favor. –, pero la gente comenzó a impedir el ingreso a mas pasajeros, el bus se había convertido en una caos móvil que transitaba con las calles de Santiago. Al llegar a Escuela Militar, fue el caos total la gente empujaba, lo cual derribo en algunos encontrones, la gente estaba en un descontrol total. Llevábamos cerca de 1 hora de viaje, cuando normalmente ese trayecto tardaba 30 minutos. A un lado mió había un caballero que con frecuencia miraba su reloj. Al rato recibió una llamada a su celular, note que su cara cambio cuando dijo Jefe. Puse atención a lo que decía, este personaje le estaba presentando las excusas y diciéndole que aún esta en el autobús, al parecer el empleador no le creyó y lo despidió. Quede impactado con la situación, perder un empleo por causa de un sistema ineficiente y mal estructurado.

Ventriloko
Este conjunto de situaciones me hicieron reflexionar muchas cosas. La primera, es el nivel de influencia que tiene el sistema de transporte de una ciudad, y como es capaz de trastornar los ánimos de las personas, además de cómo influye en el aspecto laboral. En estas situaciones es perfectamente utilizable la teoría de la “Causa – Efecto”. La causa de esta escenario seria la lentitud además del hacinamiento dentro de los autobuses; y el efecto que este provocaría seria irritación, molestia, violencia verbal, etc.

El segundo punto tiene relación con la pésima estructuración del sistema, lo cual lo hace ineficiente y estéril en algunas ocasiones, en cuanto a su función. Hace algunas semanas escuchaba una entrevista que le hacia Fernando Paulsen a Manuel Navarrete (ex – gerente general de 2 de las empresas de transporte del Transantigo.) y decía muchas cosas ciertas, la primera era que era imposible por parte de las autoridades y por parte del gremio autobuséro, cumplir con 600 nuevas maquinas para incorporarlas al plan de transporte para suplir la carencia, y entra por una razón bien sencilla, la fabricación de un autobús no es igual a la elaboración del pan, en cuanto a tiempo y a la disponibilidad de las maquinas en el mercado, para esto seria necesario 1 año al menos. Otro punto que mencionaba en la entrevista era acortar el tiempo de trasbordo entre un servicio y otro (metro-autobus), pero para que esto funcione es necesario que el sistema de GPS funcione en la totalidad de las maquinas, para aumentar o disminuir las frecuencia de los recorridos.

Para concluir esta claro que no se tomaron todas las medidas necesarias y que falto una serie de estudios como de impacto social, etc. Falto analizar mucha mas información, estudiar muchos mas factores que pudiesen influir, en fin la cagada ya esta hecha.